domingo, 18 de enero de 2009

UN CIELO PERDIDO, UN MAR TRANQUILO Y UNA ROCA EN MEDIO.

Una de las representaciones más gráficas de nuestra naturaleza mostrando a cada hombre.
Su esencia.
Buscamos, identificarnos, buscamos educación, buscamos respeto y a veces olvidamos la humanidad.
Que será de nosotros, si no observamos a cada costado, que será de nosotros, si no aprendimos del espíritu que abandonamos, casa vez que, nos hacemos los sordos, mudos y ciegos cuando, “Vemos” ancianos mendigando, o contestamos “No tengo” antes que nos pidan y aceleramos el paso como si nos irían a correr, o nos hacemos, que “No oímos” cuando escuchamos el pedido y no convertimos en mudos en unos segundos.
¡Que nos pasa! Tenemos miedo de ser caritativos, tenemos miedo que nos contagien de realidad, tenemos miedo que nos duela tanta ignorancia propia y nos convirtamos en seres humanos llenos de amor, para dar.
¡Que nos pasa! Nos pasa el egocentrismo, en mirar nuestra quintita, y no preguntarle al otro si necesita de nosotros.
Nos pasa la vanidad de creernos el eje de la tierra y que somos inmunes a cualquier cosa que pase en este mundo.
NO somos inmunes a nada, somos permeables y no queremos dar el brazo a torcer para que no se crean que uno sea débil, que tiene sentimientos, que tenga humanidad.
Un cielo perdido nos enseña la infinidad de aquello que nunca vamos a alcanzar en este mundo terrenal.
Un mar tranquilo, nos enseña la paciencia que debemos adquirir en este mundo exaltado.
Una roca en medio, nos enseña la firmeza que hay que tener a pesar de las tempestades, esta roca en medio nos identifica, y nos susurra que debemos transformarnos en seres humanos, que aunque la roca se modifique por el mar tranquilo, revuelto, o un cielo perdido o encontrado en cada día con nubes o sin ellas. Nos da la pauta que la obligación nos llama, a ser nobles, a respetar al prójimo y no mirar sino observar en que podemos ayudar. Y sobre todo nos da la pauta que tenemos que seguir aprendiendo y solo cuando obtengamos toda la sabiduría, no habérsela guardado, sino disipado para que otros sigan el ejemplo de lo que verdaderamente significa, ser Humano lleno de Humanidad, caridad y solo así formaremos parte de un huella, por este terreno guiando, solo al que quiere ser un
Legítimo pedacito del paraíso celestial


María del Carmen Aguilera

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