miércoles, 25 de febrero de 2009

My Funeral

Surrounded by those who love me,
My true love,
My family
My friends
Of those who know me,
If they could be the ones which are far
Adios Nonino played that day,
If you can not just put the item in
A recorder.
I do not want me many hours to ensure
Only three hours, if I get put
With my wedding dress, and recall
That was the beginning of a wonderful life
With my beloved Maik.
Kiss my kids, a big hug strong, they live,
My free spirit, child, harmonious, ripe everything
I left for them to learn in life is enjoyed,
De moment, that does not happen again. And based
Pain was assessed with a magnitude of happiness.
Look in your eyes my love, my dedication.
Great to see my only love and kindness, humility, of
An excellent that I owe my eternal happiness.
I hope that this side of God only when so provided.
I remember with joy and may find comfort and
Refuge in another partner.
I learned that selfishness is harmful and that is just what you do not want
To be loved me unconditionally.
Here I am in the most calm, hoping that my dear, have
Off and turn their sorrow into joy I lived surrounded by
Lot of love, thanks to everyone who are and those who could not come.
Now my last, order a few words of a priest.
Wear white or color and I do not like black.
Burn.
Spilled my ashes next to my mother in law.
And the rest will have to travel to London, Scotland or Ireland.
And as I enjoy the tranquility and the dreams that led many
Nights, my sleep and astral travel walking tour with local charm and joy.
Thank you for loving me.
Thanks for making me the person who fought even when the fall
It was great that despite all lived happy and did everything that my
Extent to which no one was left without my little visit, only
To listen, hear and learn to know the precise moment in silence.
If ever talking or enervate me, excuse my outburst blood.
It is time.
See you soon. For today I saw a few.
Tomorrow and the days, months, years, I will laugh at each and every hug given to each reunion.
Thank you for always.
Moira


24/09/2008 10:36:37 PM

viernes, 23 de enero de 2009

UN NIDO HE DE DEJAR

En cada vuelo que emprenda,
un nido he de dejar.
Tan solo, sigo mi rumbo
sin molestar.
No digo nunca, que no he de
estar.
La ausencia es parte de mi
vida, y el recuerdo es parte
de mi ser.
Si he partido, por algo ha de ser.
Será que otros tienen que,
comprender, que los sentidos,
suelen ser distintos, pero todos,
llegan al mismo lugar.
En algún tiempo, me han dejado, en
el nido, sin saber que hacer.
Pues, entonces comencé a observar,
lo importante, que es la libertad.
Solo me guié por el instinto, de que
no hay mejor forma que aprender,
intentando a volar, aunque no vuele
alto, eso no es lo importante, lo
que nos hace valiosos es logrando,
día tras día, elevarnos un poco más,
hasta llegar a ser grandes acróbatas,
en la inmensidad infinita, de un cielo
que promete, la completa libertad.
De haber crecido, he caído y seguiré
levantando vuelo, cada vez que me
lastime, sin sentir, que no he podido.
Ahora me toca a mí, dejar el nido,
para encontrar, el verdadero destino
que es todo un desafío.

María del Carmen Aguilera
2004

domingo, 18 de enero de 2009

UN CIELO PERDIDO, UN MAR TRANQUILO Y UNA ROCA EN MEDIO.

Una de las representaciones más gráficas de nuestra naturaleza mostrando a cada hombre.
Su esencia.
Buscamos, identificarnos, buscamos educación, buscamos respeto y a veces olvidamos la humanidad.
Que será de nosotros, si no observamos a cada costado, que será de nosotros, si no aprendimos del espíritu que abandonamos, casa vez que, nos hacemos los sordos, mudos y ciegos cuando, “Vemos” ancianos mendigando, o contestamos “No tengo” antes que nos pidan y aceleramos el paso como si nos irían a correr, o nos hacemos, que “No oímos” cuando escuchamos el pedido y no convertimos en mudos en unos segundos.
¡Que nos pasa! Tenemos miedo de ser caritativos, tenemos miedo que nos contagien de realidad, tenemos miedo que nos duela tanta ignorancia propia y nos convirtamos en seres humanos llenos de amor, para dar.
¡Que nos pasa! Nos pasa el egocentrismo, en mirar nuestra quintita, y no preguntarle al otro si necesita de nosotros.
Nos pasa la vanidad de creernos el eje de la tierra y que somos inmunes a cualquier cosa que pase en este mundo.
NO somos inmunes a nada, somos permeables y no queremos dar el brazo a torcer para que no se crean que uno sea débil, que tiene sentimientos, que tenga humanidad.
Un cielo perdido nos enseña la infinidad de aquello que nunca vamos a alcanzar en este mundo terrenal.
Un mar tranquilo, nos enseña la paciencia que debemos adquirir en este mundo exaltado.
Una roca en medio, nos enseña la firmeza que hay que tener a pesar de las tempestades, esta roca en medio nos identifica, y nos susurra que debemos transformarnos en seres humanos, que aunque la roca se modifique por el mar tranquilo, revuelto, o un cielo perdido o encontrado en cada día con nubes o sin ellas. Nos da la pauta que la obligación nos llama, a ser nobles, a respetar al prójimo y no mirar sino observar en que podemos ayudar. Y sobre todo nos da la pauta que tenemos que seguir aprendiendo y solo cuando obtengamos toda la sabiduría, no habérsela guardado, sino disipado para que otros sigan el ejemplo de lo que verdaderamente significa, ser Humano lleno de Humanidad, caridad y solo así formaremos parte de un huella, por este terreno guiando, solo al que quiere ser un
Legítimo pedacito del paraíso celestial


María del Carmen Aguilera

viernes, 16 de enero de 2009

Las manos de mi madre

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!
Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.
Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.
Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡Son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).
Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!